Aikido's Way (3)


Dentro del Dojo (así se llaman a los lugares de entrenamiento de artes marciales japonesas) hay muchas reglas, sin embargo este no era tradicional, ni formal. Básicamente como todo lo que se plantea en esta pequeña ciudad, era más parecido a un grupo de amigos que se juntan a practicar algo que les agrada a todos.

Las clases distendidas, con charlas, risas y mucha práctica estaban sin embargo bañadas bajo un precepto que se repetía constantemente. “En el aikido no hace falta fuerza”. Yo, sin embargo, como todo recién ingresado, no creía esto completamente e incluso seguía pensando que en determinados puntos se hacía algo de fuerza. Hasta que entró ella al Dojo.

Por cuestiones de anonimato no voy a escribir los nombres reales, obviamente. Ella, que más adelante se convertiría en mi amiga y maestra (Sensei) me demostró sin que le preguntara, que en el Aikido la fuerza no cumple ningún rol, al igual que el tamaño.

Con su baja estatura la vi despachar gente mucho más alta que ella sin problemas, y en sus movimientos no se veía fuerza aplicada, solo desequilibrio.

Esa es en realidad la que considero mi primera clase del aikido al que me haría fanático al punto de escribir entradas de un blog al respecto.

La primera lección que aprendí fue que el aikido, más allá de las definiciones de Wikipedia, era movimiento y desequilibrio.

Aikido es movimiento.

Comentarios

Entradas populares